Otra conversación de autobús. Pero esta vez no se la robé a nadie, yo fuí una de las interlocutoras…

Resulta que todas la mañanas comparto ocupación, autobús y excursión con diversas profesoras de multitud de escuelas de la Comunidad de Madrid. Y el lunes fue uno de esos días en los que me quedaría encantada con mi profesora y con sus niños todos los días!!!  Y es que el dicho ese de que los alumnos y alumnas son como su profe, se cumple con mucha más frecuencia de lo que uno se imagina, a veces para mal y otras para bien. Y el lunes fue fantástico.

En el autobús, camino del museo, hablamos.

Hablamos sobre educación. Me encontré con una profesora comprometida con la realidad educativa de nuestro país, que va más allá de la política de recortes que ahora está realizando el gobierno, ya que el problema no es reciente si no que viene de tiempo atrás, y ahora se está agravando.

Es difícil descubrir cuáles son los puntos, los motivos, en los que nuestro sistema educativo empieza a tambalearse.

Para mí el primero de los problemas a solucionar sería que los gobiernos saquen sus manos de la educación y dejen hacer a quien se supone que se preparó para ello. O al menos que los escuchen. Que dejen de utilizar las escuelas como semilleros de ideas suyas, y dejen pensar a la gente y tener una educación libre de doctrinas políticas.

La profesora señaló también lo vacía que le resultó la carrera de magisterio, sobre todo cuando la acabó y se tuvo que enfrentar a enseñar. Se dio cuenta de que no le habían enseñado cómo hacerlo. No tenía herramientas. Ella, inquieta, buscó cursos, leyó artículos, investigó. Y encontró fuera herramientas para aplicar en sus clases.

Pero es preocupante que los profesores y profesoras tengan que buscar formación fuera porque la que tienen no les vale.

El tercer punto, muy importante, sería poder  reducir a la mitad el número de alumnos por clase… ¡Qué utopía parece!

Pero es lo más lógico. Una persona con 25, 28 ó 30 alumnos no puede llegar a cada uno de ellos de la misma forma que si tuviera 15. En esa multitud se pierden muchas cosas, muchas individualidades pasan desapercibidas….

Pero en este panorama, que parece desolador, se encuentran docentes que luchan y pelean por dar a sus alumnos y alumnas una formación completa. Que se plantean cada día cómo hacer su trabajo mejor, hacer que sus alumnos disfruten y aprendan, que se cuestionan la manera de hacerlo. Y estos profesionales curiosamente son los que tienen unos grupos de niños y niñas excepcionales, motivados y hambrientos de conocer…

Algo tendrá que ver.